Los antecedentes de Der Golem se remontan a 1994, cuando Leopoldo Ponce (Bocho) y Leo Labrín se reencuentran dentro de la escena del thrash y rockera de Villa Alemana y Quilpué. Ambos son invitados a formar parte de una banda de heavy metal llamada Leningrado, pero por desavenencias con uno de sus integrantes, deciden levantar su propio proyecto. Alejándose de la anterior propuesta en torno al glam y el heavy tradicional, construyen un estilo con claras influencias de bandas más legendarias y pesadas como Black Sabbath, Trouble o Cirith Ungol.

Desde ese momento, comienzan a realizar covers de Black Sabbath y a crear a partir de la pura improvisación. Bocho se hace cargo de la voz y Leo de la guitarra. Además, se unen a la banda Andrés Rivera (Eño), quien ejecuta la batería, y en el bajo, Ricardo Cisternas, quien no logra involucrarse mayormente en el proyecto. A fines del 95, Bocho se encuentra con José Luis Olivares (conocido Josel o Niño) y lo invita a ser parte del grupo. Las pruebas no son muy auspiciosas, pero logra una gran química con el resto del grupo, por lo que se transforma en el bajista definitivo de la agrupación. El virtuosismo en la ejecución instrumental nunca fue parte de sus aspiraciones, sino la complicidad y la buena conexión musical. Leo coronó el ingreso de Niño con una frase que se convirtió en el leitmotiv del proyecto: «El weón toca como la callampa, pero toma y fuma yerba, así que se queda».

La agrupación logra una primera formación estable durante el año 1996. De esos ensayos surgen los primeros temas: Manson Tate, Destierro y La muerte por fin. Poco a poco la ejecución instrumental fue mejorando. Posteriormente, Eño será reemplazado por Sergio Moyano en la batería, compañero de colegio de Bocho, con quien grabarán su primer demo “Vol I” durante 1997. Sin embargo, Sergio no sería la última persona que pasaría por la batería de Der Golem, siendo este un puesto de gran inestabilidad para el conjunto. Cuando Sergio deja las baquetas, la percusión es ocupada por un sinnúmero de reemplazantes, incluso por una cajas de ritmo. Asimismo, se torna necesaria la ayuda de amigos de otros proyectos para seguir componiendo y grabando, aún en ese entonces, de forma muy artesanal.

En 1998, se incorpora una segunda guitarra a cargo de Jorge Olivares Retamales (hermano de Josel), que aporta peso, solidez y armonías al sonido que produce el cuarteto. Es en tales circunstancias que se comienza a grabar el disco recopilatorio de demos “En la mente del Golem” (2001).

Durante 2002, y luego de un largo desfile de bateristas, se incorpora Juan Diego Leighton, compañero de universidad de Josel y amigo de la banda, el que no tenía mayor experiencia como músico, sin embargo, estableció un fuerte compromiso con Der Golem, mostrando rápidos progresos en la ejecución, lo que aportó solidez y permitió madurar el sonido del grupo. Bajo dicha formación se publica en 2005 el tercer disco La Muerte (Por Fin), que logra constituirse en autenticidad conforme a las proyecciones de los músicos.

En adelante, el grupo comienza a autogestionar recitales memorables, lo que le permite generar lazos con grupos de todo el país pertenecientes al circuito del hard-doom-stoner- rock, articulado en gran medida por el locutor Marcos Canto y su programa De Coolto, lo que le permitió a Der Golem compartir escenario con bandas como Hielo Negro, Cañonero, Winexperience, El gran Temor,Condor, Humberstone, Devil Presley, Engranaje, entre otras.

Durante el 2007, se integra Gonzalo Cisternas (Cometa), amigo de infancia de Bocho, en flauta traversa y guitarra acústica. Las influencias musicales de Cometa otorgan a la nuevas composiciones algunos matices del rock progresivo. Posteriormente, Jorge Olivares abandona la banda debido a la escasa proyección en ésta, siendo reemplazado por Gonzalo Fuenzalida, primo de Juan Diego Leighton y guitarrista del grupo de New Metal, Andragon. En paralelo, el grupo comienza a grabar la primera maqueta de los temas que conforman el disco Ciclo; sin embargo, las constantes discrepancias de Leighton y Fuenzalida frente a la agrupación por el futuro de los demos genera un nuevo quiebre y transitorio receso.

En 2009, el conjunto dergoliano se traslada a Santiago por motivos laborales, particularidad que lleva a sus miembros a retomar la grabación de Ciclo desde cero en la nueva ciudad.

Grabando el cuerpo del disco sin batería en Viña del Mar en los estudios de Carlos Carvajal, e invitando posteriormente a amigos músicos para concluir la sección rítmica: Gonzalo Leiva (Encrucijada), Christian Macdonald (Hielo Negro) y Pedro Ogrodnik (Humberstone, El Gran Temor, Cóndor), dando término a su nueva obra.

Es en dichas circunstancias que Ogrodnik ingresa como baterista, mientras en la guitarra rítmica lo hace un viejo amigo de la banda, Nicolás Antonucci (Mono). Finalmente, Ciclo verá la luz el año 2012, luego de un lento proceso de producción. Durante el año 2013 Ogrodnik dejó el grupo, debido a la incompatibilidad de su trabajo en la agrupación con sus otros proyectos musicales. Desde entonces, las baquetas de Der Golem son asumidas por Claudio Silva (Diabolos, Muertos por nacer). Bajo esta formación se realizan varios shows en Santiago y Valparaíso. En paralelo, se componen los temas que conformarán el siguiente nuevo trabajo del grupo. Durante este período se incorpora Gonzalo Olivares (Fósforo) en voces y teclados, logrando la conformación de un aumentado pero enriquecedor septeto.

Lamentablemente, en agosto de 2013, el grupo es impactado por una noticia demoledora, Gonzalo Cometa había fallecido. El acontecimiento desanimó el trabajo del resto de sus compañeros y la energía para enfrentar el futuro musical no sería la misma.

Es recién en el año 2015 sale a la luz un nuevo disco, el cual es titulado Cometa, en homenaje al compañero fallecido. Sin embargo, las emociones vividas y el desgaste al finalizar la grabación generó un quiebre momentáneo y fricciones dentro del grupo. Finalmente, Silva y Antonucci abandonan la banda, pero Josel está decidido a salvar el proyecto, incorporando a Gonzalo Valdivieso en Guitarra (Ex Profano) y por un corto período a Rodrigo Gallardo en batería, quien deserta a fines del mismo año por motivos de salud, siendo reemplazado prontamente por Eduardo Castro (Lalo).

Durante los años 2016 y 2017 el nuevo sexteto se presenta por primera vez en Coquimbo y Copiapó, además de una seguidilla de tocatas en Santiago y Valparaíso.

Durante el año 2018 y 2019 el número de recitales se redujo al mínimo debido a compromisos laborales, enfocándose mayormente en la realización de nuevos temas para su más reciente obra (aún en proyecto): Jardín de Cenizas. Se generaron las primeras maquetas para tener claridad de lo que se busca realizar en el trabajo de estudios. Durante marzo del 2020 la banda realiza los preparativos para concretar el trabajo en estudio, además de arduas jornadas de ensayos para su próxima presentación en el Centro Cultural Gabriela Mistral de Villa Alemana. Desafortunadamente, el contexto actual de confinamiento social por la pandemia por COVID- 19 que azota el planeta truncó hasta nuevo aviso la concreción de ambos proyectos. Sin embargo, justo antes de la tragedia, Bocho encargó la realización de un postergado disco en vivo, a partir del registro de la tocata realizada en Copiapó en mayo de 2017 en el Bar Rocka Rolla, junto a Winexperience. Este último fue grabado por Ian Rojas Reyes, leyenda del sonido desértico atacameño y, posteriormente, mezclado y masterizado por Cristian Rodríguez Lunecke, 15HZ., ingeniero de larga trayectoria y colaborador histórico de la agrupación.

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